martes, 10 de septiembre de 2013

Identidad

Uno encuentra a veces el amor en paisajes inesperados. En momentos inesperados. En seres inesperados. Unos ojos te miran tan profundo, que sentís por un instante que regresás al inicio del cosmos. Por un momento vislumbrás la pureza y no querés que se acabe nunca. Entendés que el y vos están hechos de la misma cosa, que él y vos son la misma cosa. Cuestión de pelos más o menos. 

sábado, 30 de abril de 2011

lunes, 28 de febrero de 2011

Los premios Wellcome 2011

Estas extraordinarias imágenes nos muestran las maravillas escondidas en los lugares más insospechados y diminutos. La conjugación de arte y ciencia que nos da acceso a nuevo conocimiento y una experiencia estética fascinante.
Pyramidal neurons

martes, 25 de enero de 2011

Cualquier cosa se puede decir de Cinema Paraíso.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Sibarita

Uno ve la foto y ¡pum! le entra como un uppercut de Alí. Pero es un golpe de luz, una amorosa paliza que no querés que se termine. El no sabe de cámaras ni de poses, solo está ahí gozando. Admirable mérito de fotógrafo, estar donde tenía que estar y captar el instante decisivo a lo Cartier-Bresson. La cabeza hacia arriba, los ojos cerrados, el hocico entreabierto y la lengua como desenrrolládose lentamente para sorber hasta la última gota de sol. Entonces a uno se le enrojecen un poco los ojos y empieza a tratar de recordar la inocencia y la suavidad del sabor de la luz.



sábado, 21 de agosto de 2010

Grandes y pequeñas

Las cosas que brillan por su ausencia. Las cosas que se hacen notar porque están precisamente ahí cuando nadie lo espera. Las cosas que están ahí y llaman a gritos pero nadie les escucha. Las cosas grandes que nos azoran y a veces nos ensombrecen. Las cosas pequeñas que llevamos encima. Las cosas diminutas de las que ignoramos su existencia. Todas las cosas, hechas de átomos de elementos primordiales. Los planetas, la lluvia, nosotros, los caracoles que se adueñan del jardín.

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Foto: CAAZ

jueves, 3 de diciembre de 2009

Simulación y libertad

“El espacio... la frontera final”. Esta es la frase de inicio de “Viaje a las estrellas”, una exitosa serie de televisión, que a partir del éxito inicial, continuó con varias secuelas que vieron la luz desde finales de los 60 del siglo recién pasado y a la fecha siguen vigentes, para satisfacción de los seguidores de Kirk, Spock y Piccard. Basada en los textos de Gene Rodenberry, la serie nos muestra la vida y aventuras de un grupo de intrépidos y muy heterogéneos tripulantes, a bordo de una conspicua nave espacial perteneciente a la Federación. Siglo XXIV. Los humanos y otros seres inteligentes que habitan en otros mundos, no sólo han entrado en contacto, sino que viven y trabajan juntos. Por supuesto también se hacen la guerra unos a otros con dimensiones planetarias y galácticas. Algunas cosas nunca cambian. Me pregunto cuáles son los sistemas de enseñanza utilizados en la nave espacial Enterprise, buque insignia del adelanto tecnológico y de la expansión del conocimiento. En el actual siglo XXI, en el que los humanos seguimos autoconsiderándonos los seres más inteligentes del planeta y de la galaxia hasta que se demuestre lo contrario, se mantiene el debate abierto sobre la idoneidad de distintos modelos de enseñanza y aprendizaje. La enseñanza programada, que fue fundamental para el desarrollo primario de la tecnología educativa, aun mantiene sus criterios básicos como partir de una técnica de enseñanza con una secuencia de pasos controlados y reproducibles de momentos instructivos, cuya eficacia se demuestra en un aprendizaje medible y consistente. Esta forma de enseñanza se extrapola a veces en películas y libros de ciencia ficción, hasta convertirse en un medio de control social masificador y enajenante, que en el caso de la saga de Matrix, se convierte en entretención virtual alucinatoria. En otros libros y filmes como Brasil, Equilibrium o Fahrenheit 451, educación (o mejor dicho instrucción) y libertad parecen ser términos que se repelen entre sí. Un duro golpe al sueño de la educación para la libertad de Freire. Pensemos con optimismo sin embargo, o mejor con el pesimismo activo de Saramago, que las cosas buenas de la enseñanza programada, como la posibilidad de adquirir conocimiento y llevarlo a la práctica según el ritmo que cada persona requiere, se combinarán con elementos problematizadores, críticos y reflexivos, propios de modelos de corte más constructivista. En caso de que lleguemos a sobrevivir a los desastres vaticinados para esta década, será estupendo pensar que en un futuro tal vez no tan lejano, podamos emprender pasos acertados para el verdadero despertar de nuestro intelecto y nuestra conciencia. Si un simulador virtual de última generación, como el Holodeck del Enterprise nos puede ayudar en esa tarea, será una maravilla bienvenida.