Las cosas que brillan por su ausencia. Las cosas que se hacen notar porque están precisamente ahí cuando nadie lo espera. Las cosas que están ahí y llaman a gritos pero nadie les escucha. Las cosas grandes que nos azoran y a veces nos ensombrecen. Las cosas pequeñas que llevamos encima. Las cosas diminutas de las que ignoramos su existencia. Todas las cosas, hechas de átomos de elementos primordiales. Los planetas, la lluvia, nosotros, los caracoles que se adueñan del jardín.
Foto: CAAZ